martes, 21 de abril de 2009

Biblia y Homosexualidad

LA SEXUALIDAD ES UNA PARTE MUY IMPORTANTE DEL SER HUMANO

Pienso que la mayoría de los cristianos estará de acuerdo en ello, pero cuando los creyentes comienzan a buscar pautas éticas de cómo deben entender y vivir la sexualidad, comienzan a surgir las discrepancias.
La mayoría de los cristianos, católicos y evangélicos cree que la homosexualidad es incompatible con su fe, especialmente porque entiende que la Biblia “claramente lo dice así”. Prácticamente todos nosotros crecimos creyendo que la orientación homosexual es una cosa mala y que los actos sexuales entre personas del mismo sexo son pecado.
Lo cierto es que casi nadie llega a cuestionar seriamente si esto es realmente así. Mientras tanto opinan con escaso fundamento sobre el tema y los que tienen algún liderazgo lo trasmiten así desde los púlpitos.
Sin embargo tenemos que reconocer que casi nadie está debidamente equipado como para cuestionar la enseñanza que ha recibido sobre la homosexualidad. Todos dependemos -en muchas áreas de nuestra vida-, de lo que nos han enseñado pues casi nadie tiene a mano la información, el tiempo y la preparación necesarios para cuestionar todo asunto a través de los fundamentos que lo sostienen.
En las últimas décadas, se ha venido dando un serio y profundo re-examen de los textos bíblicos que tradicionalmente se han usado para condenar la homosexualidad y muchos de quienes tuvimos acceso a ello, hemos sentido la responsabilidad de comunicarlo a aquellos hermanos y hermanas en Cristo que ignoran tal cosa . Cuestionar un asunto, implica en primera instancia admitir la posibilidad de que lo que uno ha aprendido puede no ser objetivamente correcto. Resulta imprescindible despojarnos de los prejuicios y preconceptos; un verdadero desafío a nuestras estructuras mentales.
Son muchísimos los creyentes con orientación homosexual que sufren las consecuencias de una interpretación exclusivamente “literal” nunca cuestionada de ciertos textos de la Biblia. Sufren específicamente porque en nombre de esos textos se les cierra la posibilidad de experimentar aquello en lo cual todos estamos de acuerdo: que la sexualidad es una parte muy importante de la vida del ser humano. No me refiero solamente al placer del sexo, creado por Dios para felicidad de las personas, sino particularmente a la necesidad que tenemos de relacionarnos afectivamente, de enamorarnos, de no estar solos, de encontrar un compañero o compañera para transitar juntos la vida.
Cuestionar algo comprende indefectiblemente la tarea de informarnos y reflexionar, contemplando todas las fuentes y procurando sopesar todos los datos que recolectamos a fin de arribar a una conclusión. La mayoría de las personas que me leen, probablemente conozcan una sola campana: la interpretación tradicional que sostiene que la homosexualidad en la práctica es desaprobada por Dios en las Escrituras. El proceso de cuestionamiento implicará indagar responsablemente sobre la otra campana. En tal sentido recomiendo comenzar con la lectura del material de CEGLA que denominamos “cuadernillo” el cual después de una introducción general, se extiende en la exégesis de seis de los textos bíblicos que tocan el asunto más directamente.
Más de uno se sorprenderá.

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